WERNER Y RUPERT HERZOG COMPARAN EL PROYECTO DE BEZOS, BRANSON Y MUSK DE COLONIZAR EL ESPACIO CON UNA UTOPÍA FASCISTA

En el último par de años, a la par que recrudece la crisis climática, hemos visto arreciar una nueva carrera espacial, liderada por los multimillonarios Jeff Bezos y Elon Musk. Los hombres más ricos del mundo dirigen su atención, más que a cualquier otra cosa, a su sueño de hacer que el ser humano colonice el espacio. 

Esta fascinación por escapar del planeta es el tema de un nuevo documental: Last Exit: Space, de Rupert y Werner Herzog. Werner, el padre de Rupert, es uno de los documentalistas más logrados en la historia del cine y en esta ocasión sirve de productor y narrador, mientras que Rupert escribió y dirigió el proyecto.

El documental se centra en el sueño escapista, mayormente testosterónico y hasta masturbatorio de multimillonarios que han visto demasiados episodios de Star Trek y han perdido piso. Los Herzog cuestionan los proyectos de estos hombres desde una perspectiva política y científica, incluyendo entrevistas con expertos que muestran que estos proyectos tienen realmente pocas o nulas posibilidades de ser exitosos.

En parte esto se debe a que el exoplaneta más cercano está a 5 mil años de distancia y probablemente sea inhabitable. Mientras tanto, Marte recibe permanente radiación y tendríamos que vivir en búnkeres subterráneos, en una especie de prisión (en tanto los multimillonarios quizá logran vivir en burbujas lujosas). Musk sugirió explotar bombas nucleares en los polos para derretir el hielo y, con tuberías gigantescas, llevar el agua a las ciudades. Herzog comenta sobre esto: «Buena suerte con eso, Elon». Y bromea con que la vida en Marte será maravillosa; la mayoría de los ciudadanos del planeta rojo «vivirían bebiendo su propia orina diariamente».

El documental se burla de la inmadurez y el desvarío de estos hombres que son admirados por su riqueza, pero que realmente no tienen los conocimientos necesarios para desarrollar un proyecto así. Y, sobre todo, ¿qué les impide implementar en sus colonias espaciales políticas aún más injustas y monopólicas que en sus empresas? En una entrevista Herzog comparó la utopía de Bezos, Branson y Musk con las utopías fascistas del siglo XX, y añadió que los seres humanos no deberían comportarse como langostas (los insectos que destruyen los cultivos). 

El documental de los Herzog sentencia que no es que hayamos «crecido más allá de nuestro planeta», como si este nos quedara chico a nosotros, la gloria de la creación. Más bien, es inmadurez lo que no nos permite tomar la responsabilidad de quedarnos en casa y cuidar la Tierra. El llamado a buscar la existencia en la estrellas es una fantasía que bien puede acabar en distopía

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El documental se caracteriza por el estilo crítico (y caótico), pesimista y sarcástico de Werner Herzog y de su hijo (que entiende que mucha de la obra de su padre es comedia). Lo que lo hace relevante es que ya tenemos ese mundo maravilloso al que queremos escapar. Como dice la astrónoma Walkowicz, ya estamos en una nave espacial, en un lugar «lujosamente amueblado y autorrejuvenecedor». La Tierra es un lugar de una belleza y una vitalidad imposibles de replicar. Y mucho del esfuerzo y la atención (además del dinero) que se dedican a estos proyectos, podrían destinarse a que el proyecto humano en la Tierra continúe. Entre la risa de Herzog se escucha el horror que sintió el filósofo Heidegger cuando observó la famosa imagen de la «canica azul» y entendió que el ser humano estaba desarraigado y que eso sería su perdición.

POR: LUIS ALBERTO HARA

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